El tráfico nos puso allí por casualidad. Momento preciso y lugar concreto.
El freno hizo que nuestras ajetreadas vidas se detuvieran por un momento, por un desliz.
Sólo hizo falta una mirada con una fuerte intensidad capaz de traspasar cristales, supongo que no entendimos nada. Confusión mezclada con un instinto llamado pasión. Todo este tiempo girando la cabeza hacía otro lado. Y allí nos encontramos ahora, rozando con la punta de los dedos el estrés, intentando que no se esfumara en un momento el trabajo que tantas lágrimas nos costó, creando una barrera. ¿ Y qué haces tu? Acercas suavemente tu cara hacía la mia, y para mi sorpresa yo contengo el aliento, ¿qué está pasando? pones tus labios encima de los mios y cierro los ojos. Esto no está bien, nada bien. Separo mi cara de la tuya y sin decir adiós abro la puerta y entro dentro. Una lágrima rueda por mi mejilla. Esto no es bueno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario