15.11.10

un recordar.

El tráfico nos puso allí por casualidad. Momento preciso y lugar concreto.
El freno hizo que nuestras ajetreadas vidas se detuvieran por un momento, por un desliz.
Sólo hizo falta una mirada con una fuerte intensidad capaz de traspasar cristales, supongo que no entendimos nada. Confusión mezclada con un instinto llamado pasión. Todo este tiempo girando la cabeza hacía otro lado. Y allí nos encontramos ahora, rozando con la punta de los dedos el estrés, intentando que no se esfumara en un momento el trabajo que tantas lágrimas nos costó, creando una barrera. ¿ Y qué haces tu? Acercas suavemente tu cara hacía la mia, y para mi sorpresa yo contengo el aliento, ¿qué está pasando? pones tus labios encima de los mios y cierro los ojos. Esto no está bien, nada bien. Separo mi cara de la tuya y sin decir adiós abro la puerta y entro dentro. Una lágrima rueda por mi mejilla. Esto no es bueno.

7.11.10

ma.

Podría decir que no siento nada, que nunca has sido importante para mí. Que este momento a tu lado, quieta y sin decir nada es como cualquier otro, con cualquier otra persona. Podría decir que todas las veces que te he visto sonreír no han sido especiales, o que los momentos contigo no han parado el resto del mundo para mí. Podría jurarte que tus lágrima me resbalan, y que no me rompen por dentro. Podría criticarte, burlarme de tu corte de pelo, decirte que no me gusta tu ropa, cambiar de tema cuando me hablaras de algo que no fuera música. Podría alejarme de ti para que todo fuese más fácil. O convencerme a mí misma de que no quiero nada de ti, de que el pasado es pasado y de que no podemos volver a estar bien. Podría decirte que me va muy bien, que estoy súper feliz o que me dan igual todas tus historias, que no me importa si te va bien o mal, que no me importa verte hundido. Sin embargo, no puedo, supongo que es la costumbre, la rutina. Llevábamos mucho tiempo diciendo para siempre, y ahora resulta que ese para siempre se nos ha quedado corto, una obra incompleta. Ahora he aprendido, que si no eres tu, no volveré a tener un MA.

3.11.10

asco.

Me veo andando sola por la calle, de vuelta a casa. Pongo los cascos a tope y me centro en no pensar en nada. Asco de día. De repente empieza a sonar una canción que no conozco y abro el movil, y veo que es de May, me asombro, no sabia que tubiera esa canción ahí, y empiezo a pensar y a pensar, con la música parada. Me doy cuenta de que el porqué en su tiempo era más que obvio, May era la prima de su novia y el se pasaba horas y horas hablando del tema. Le doy al play, nunca la he escuchado y después del día de hoy vale la pena oir algo nuevo. Si caigo la derrota nunca admite. Empieza bien.Vamos por la calle y el color se desvanece, las calles son tan grandes y ella siente que se pierde. Comienzo a andar más rápido y me doy cuenta de la realidad de esa canción, ¿y de verdad me estraña? nada más puede salir peor. El egoismo, un golpe frio que ella no comprende, sigue el camino, aunque sea débil intenta ser fuerte. Que ironia de canción, una lágrima cae de mis ojos, pero estoy tan cerca de casa que no vale la pena ocultarlo. Odia las promesas porque siente que le mienten. Otra lágrima. Dice que jamás me vuelva a sentir sola, que me deje llevar como el mar se lleva a las olas. Abro la puerta del portal y camino a grandes zancadas esperando no encontrarme a nadie, marco el 8, y al cerrarse las puertas del ascensor me derrumbo y exploto a llorar, sentada, mientras noto que es ascensor se eleva. La vida es aprender, no distorsiones el presente, esucha al corazón, ahí conservas lo que sientes. Esta bien, me levanto y enjuago las lágrimas en una manga, se abre el ascensor y entro en casa, no hay nadie. Salgo a la terraza, nada mejor que algunos rayitos de sol. La música sigue. Si algún día decides arrancarle los latidos, será porque algún dia los golpes te han vencido. Me apoyo en la barandilla centrandome en no pensar y subo más el volumen de la música y empiezo a notar el dolor de las jaquecas, pero es un dolor agradable, mantengo la música alta y me derrumbo en el suelo. Eleva tu esperanza y no la dejes por el suelo, consiste en aprender y valor el día tras día. Lágrima. Valora cada instante y en esos momentos piensa. El dolor es insoportable, bajo la música y cierro los ojos. Piensa en la gente que te quiere y que siempre estubo aquí, no la dejes de lado y sin poderte despedir. Me levanto y me asomo para ver a la gente pasar. Errores con el tiempo, te convierten en más fuerte, por mucho que sufrieras jamás estubiste sola. Stop. No quiero oir nada más. Me mantengo apoyada en la barandilla y veo a la gente pasar.

29.10.10

no me gustan los guisantes.



Él y ella. Solos. Totalmente solos, sentados cerca de la orilla del mar. Nota el aire frío ''¿Qué pasa?, es estraño, están en verano y tiene frío'', piensa ella, mientras que él parece no darse ni cuenta. Ella le mira mientras él habla con la vista perdida en el agua del mar. Él, ese chico que acaba de conocer, ese chico que ha echo que olvide a todo el mundo, ese chico que nunca la ha querido. Y ella lo sabe, ella sabe que él no siente nada por ella, ni ahora ni nunca, pero lo deja pasar. Él le coje un mechón de pelo y se lo coloca por detrás de la oreja. Ella empieza a darse cuenta de que terminará por odiar su perfección, y tira la cabeza hacía atrás y deja que el aire mueva sus rizos. Él se da cuenta y se acerca más a ella. La coge por detrás de la cabeza y la besa. La besa de muchas maneras, pero nunca con cariño y mucho menos con amor. Los dos se dejan llevar por la pasión.
Empieza a oscurecer y ella cada vez tiene más frío, sigue sin entenderlo, están a mediados de agosto. Él se levanta y camina hasta la parte de la orilla donde la arena ya está mojada, mientras tanto ella le observa moverse entre la oscuridad del atardecer. Si, está tremendo, una pena que no conozca el amor. Se levanta y va hacia él. Él la coje por la espalda.
- Te quiero.- le susurra él al oido con la mirada perdida en el movimiento de las olas.
- Dime algo que sea verdad.- dice ella muy decidida, pero sin acusarle.
- No me gustan los guisantes.

27.10.10

no vale la pena volver.

Hoy volví al sitio en el que te vi por primera vez. Buscaba las sensaciones perdidas, las palabras olvidadas, las promesas que ya no valen nada. Quizás algún día tú también me busques, puede que yo ya no esté allí o puede que siempre te espere. No soy la única culpable, ambos lo echamos todo a perder. Las palabras ya no significan nada… no entiendo porque has tenido que irte tan lejos, yo te seguiría echando de menos igual. Ahora solo busco una mirada que me llene, que me tiendas la mano, que te des la vuelta para mirarme, perderme en tu sonrisa, una caricia, saborear tus besos, que se me erice el bello, que me recuerdes, un susurro, que me quieras 5 minutos, busco un milagro, un golpe de suerte, una máquina del tiempo que me lleve de nuevo a tu lado o un por intentarlo no se pierde nada…